abennhumeya

VÁLOR LA ALPUJARRA “LA PATRIA DE ABÉN HUMEYA “.

Abén Humeya, (Fernando de Córdoba y Válor) Caudillo de la rebelión de los moriscos del Reino de Granada iniciada en diciembre de 1568, procedía de una familia musulmana, quizá emparentada con los Omeyas de Córdoba, que se convirtió tras la conquista de Granada y obtuvo de los Reyes Católicos el señorío de Válor. Indignado por la condena a prisión de su padre, encabezó el descontento de los moriscos y se rebeló contra Felipe II, reivindicando su identidad musulmana: recuperó simbólicamente su nombre árabe y fue coronado rey al estilo árabe. La revuelta se extendió por toda la Alpujarra. Los rebeldes combatieron contra las tropas reales mandadas sucesivamente por el marqués de Mondéjar, el marqués de Vélez y don Juan de Austria; desde marzo de 1569 incluso puede decirse que la iniciativa militar correspondió a los moriscos, si bien fracasaron en sus ataques contra Berja. Abén Humeya se hizo con una reputación de déspota codicioso, que terminó con su asesinato a manos de su propia gente.


En la localidad alpujarreña de Válor se refugio el ultimo rey de Al – Andalus Abén Humeya, Aquí, en 1568, don Fernando de Córdoba y Válor se puso al frente de la rebelión de los suyos, los moriscos granadinos, abandonó su forzado nombre cristiano y recuperó el musulmán: Abén Humeya, orgulloso descendiente de los Omeyas de Córdoba y, a través de ellos, del profeta Mahoma.
En 1492 Boabdil había rendido Granada con la condición de que los habitantes del reino nazarí pudieran seguir conservando su lengua, religión y costumbres. Papel mojado: pronto se les obligó a convertirse al cristianismo, pasando a ser llamados moriscos. Pero ni aun así los conquistadores saciaron su sed de uniformidad. Querían que los granadinos hablaran castellano, renunciaran a sus baños, comieran cerdo, se vistieran como en Ávila y se olvidaran de sus fiestas o zambras. Cuando en 1568 Felipe II promulgó un nuevo edicto en esta dirección, los de la Alpujarra, su último refugio, se alzaron en armas. Abén Humeya, del que se cuenta que era muy lujurioso, se convirtió en su rey.
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Ganaron los cristianos, Abén Humeya fue asesinado, don Juan de Austria conquistó La Alpujarra a sangre y fuego, los moriscos fueron masacrados, las moriscas vendidas como esclavas, llegaron repobladores del Norte, se perdió la industria de la seda…
En un azulejo del pueblo de valor se puede leer “Abén Humeya y los moriscos. Cumbre de libertad para Al-Andalus”.
Por ello en este pueblecito alpujarreño se celebran cada año fiestas de Moros y cristianos, las más vistosas de Andalucía oriental. Los vecinos enturbantados harán correr la pólvora en homenaje al desdichado Abén Humeya, pero la victoria de tales monfíes será breve: el bando cristiano, con la providencial ayuda del Santo Cristo de la Yedra, terminará haciéndose con el castillo.

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