Archivo por meses: agosto 2016

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En El Haza del Lino ofrecen buen choto y buen vino.

El restaurante de la familia García se encuentra situado en la Sierra de la Contraviesa con vistas al mar y a Sierra Nevada y junto al alcornocal centenario más alto de España.

Situado en la Alpujarra a 1280 metros de altitud sobre el nivel del mar y junto al alcornocal privado más alto de España, se encuentra el Restaurante Haza del Lino, el más veterano de la Sierra de la Contraviesa, construido en 1973 por Francisco García Romera. Francisco García nació en Polopos en 1926. “Cuando cumplí once años comencé a trabajar en el campo porque a mi padre Francisco se lo llevaron a la Guerra Civil en 1937 cuando se produjo la ‘quinta del saco’. En aquellos tiempos mi madre, Emilia, que era de El Haza del Lino, trabajaba muchísimo para sacar la casa adelante. Éramos cinco hermanos, uno de ellos ya ha fallecido. Cuando me hice mayor de edad el servicio militar lo realicé en Zaragoza”, recuerda.Francisco, el de El Haza del Lino, contrajo matrimonio en 1953 y fruto de esa unión nacieron cinco hijos: Francisco, Rosario, Eloísa, Emilia y Alfonso. Durante unos años trabajó en Polopos en las tierras de su padre y más delante de guarda en el alcornocal de El Haza del Lino de la familia Rojas. También, ejerció por su cuenta en este lugar la profesión de agricultor y ganadero, llegando a poseer 18 vacas.En 1973, Francisco, construyó el Restaurante Haza del Lino en un terreno donado por el dueño del alcornocal. En un principio el negocio, que se hizo famoso por el choto al ajillo, disponía de 8 mesas. Un almuerzo costaba 15 pesetas de las de antes y un vaso se vino grande seis reales. Cuando pasaron unos años el local fue ampliado. También, Francisco tuvo a medias cerca de su negocio un secadero de jamones.Según Francisco García “nuestro establecimiento tiene infinidad de clientes de la costa almeriense y granadina y de otras zonas de Andalucía. A todos les encantan nuestros platos de cuchara, el choto, la asadura matancera, los embutidos, las ensaladas y los postres de la Alpujarra. Desde hace unos años hacemos una gran fiesta el primer sábado de agosto con una romería de una imagen del Corazón de La Mamola hasta el Haza del Lino. A esta fiesta donde no falta el baile acuden centenares de personas y se preparan 50 chotos al ajillo y otros platos”, manifiesta orgulloso de ello.Francisco asegura que su establecimiento ha socorrido a muchos transeúntes. “Una vez, tocó a la puerta una familia de Turón para pasar la noche, porque antes teníamos algunas camas. La mujer venía a punto de dar a luz. Y como las camas estaban ocupadas le ofrecimos la nuestra y allí en poquísimos minutos la mujer tuvo una niña que ya de mayor suele visitarnos y que para nosotros es como de la familia. También hemos socorrido a muleros, ciclistas, turistas, viajantes y caminantes”, indica.Francisco, el hijo del fundador del Restaurante Haza del Lino, se hizo cargo del negocio de sus padres en 1987. Su esposa, Isabel, es también una excelente cocinera. Tiene capacidad para 300 personas. Dentro de poco, Francisco abrirá una bodega con cubas de hasta 400 arrobas de vino para que los turistas valoren el vino de la casa más allá del simple hecho de beberlo. Para que descubran en un paradisiaco lugar visitado por el Rey Alfonso XIII, el Conde de Romanones, Natalio Rivas, Manuel de Falla o Federico García Lorca este tesoro líquido que encierra en su aroma color y sabor la esencia de la Sierra de la Contraviesa.

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Más de 10.000 personas se dan cita en el XXXV Festival de Música Tradicional de la Alpujarra.

Se trata de un acontecimiento de gran impacto cultural en la comarca organizado por la Asociación Cultural Abuxarra y patrocinado por las diputaciones de Granada y Almería y la Junta de Andalucía.

Treinta grupos de la comarca de la Alpujarra, situada entre los términos municipales de las provincias de Granada y Almería, participaron el pasado domingo en el XXXV Festival de Música Tradicional de la Alpujarra celebrado en Ugíjar. Este acontecimiento reunió a más de 10.000 personas. En este certamen hubo cantes, bailes, trovos y música con violines, guitarras, laúdes, bandurrias, panderetas y otros instrumentos de vidrio, caña, cuero, madera y barro. Entre el medio centenar de cargos públicos que también asistieron al certamen, se encontraban la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar, y el presidente de la Diputación de Granada, José Entrena. El próximo festival se celebrará en Laujar de Andarax. Uno de los presentadores fue el célebre Rafael Gan.
Se trata de un acontecimiento de gran impacto cultural que ha venido a salvar de la desaparición al folclore alpujarreño, organizado por la Asociación Cultural Abuxarra, presidida por Adolfo García de Viana, con la colaboración de las diputaciones de Granada y Almería y la Junta para conservar las costumbres y tradiciones ligadas a la música alpujarreña. Los representantes de la Junta y las diputaciones de Granada y Almería prometieron seguir ayudando al Festival de Música Tradicional de la Alpujarra “para preservar los viejos cantes y bailes alpujarreños y difundirlos en uno de los acontecimientos culturales más importantes de Andalucía como viene siendo desde hace 35 años este festival itinerante de la Alpujarra”, manifestaron.
El Festival de Música Tradicional de la Alpujarra de este año ha sido dedicado al historiador, Valeriano Sánchez Ramos. También, el Ayuntamiento de Ugíjar, presidido por Federico López, homenajeó al profesor y compositor, Juan Linares Quevedo. Es la tercera vez que Ugíjar acoge este certamen. La primera vez fue en 1984, la segunda el pasado año y la tercera ayer. La Alpujarra cuenta con un folclore rico y variado. El trovo es el arte de improvisar las canciones sin perder el compás y contestando a las estrofas de otros troveros, generalmente en quintillas. A la gente le encanta ver como se defienden y ‘pelean’ los trovadores con su improvisado talento.
El aislamiento secular de la Alpujarra (antiguamente toda perteneciente al Reino de Granada) ha hecho que el folclore haya permanecido vivo. El alpujarreño ha cantado, principalmente, durante los trabajos campesinos y en los festejos. Se trata de polcas, mazurcas, pasodobles, habaneras, pasacalles, entre otros. En el día de las Ánimas en algunos lugares de la Alpujarra se sigue saliendo a la calle cantando y tocando para pedir limosna y recaudar fondos.
El rosario de la Aurora antiguamente se cantaba en todos los pueblos por las calles y plazas para despertar a los fieles. Eran tiempos donde predominaban también los fandangos, jotas, remerinos, canciones de rueda y mecedores, boleros… Cantes y bailes con mucho sabor a pueblo que si no hubiese sido por el Festival de Música Tradicional de la Alpujarra habrían desaparecido.
En los municipios de Murtas, Turón, Albuñol, Adra, Cádiar, Torvizcón, Lobras, Almegíjar, Cástaras, Bérchules, Alpujarra de la Sierra, Polopos, Alcolea, Berja… fueron muy famosos los bailes y cantes cortijeros. Los hombres y las mujeres con castañuelas y cintas multicolores giraban y saltaban con gran destreza al compás de la música de cuerda. Los cantes de muleros solían realizarse en pleno campo cuando se araba o trillaba con una o varias yuntas de mulos. Cantes y bailes que se realizaban en las sierra y valles, en los cortijos, en las moradas de los pueblos y aldeas o cuando se realizaban la siega, el acarreo y el pastoreo.
Este festival surgió de la iniciativa de un vecino de la localidad de Yegen, Miguel Peregrina (ya fallecido), con un grupo de personas preocupadas por la cultura popular alpujarreña. La primera edición tuvo lugar el día 3 de enero de 1982 en las fiestas patronales de Yegen en honor al Niño Bendito. El segundo festival se celebró en Murtas por ser su grupo el ganador. En esta ocasión participaron 13 grupos, menos de la mitad de los grupos que suelen concurrir desde hace años en este evento.
Ugíjar acogió la tercera edición de festival al haber conseguido en Murtas el primer premio. En este lugar surgieron grandes novedades en la organización, que significaron la consolidación del festival y cuya estructura organizativa, con ligeras modificaciones, se han mantenido hasta ahora. Este evento, que suele congregar a más de 10.000 personas, ha venido a salvar de la desaparición al folclore musical alpujarreño, estimulando la investigación y el rescate de piezas que casi habían desaparecido. En los festivales participan también los troveros más afamados de la zona acompañados por músicos de cuerda. Tradiciones de música, trovo y danza relacionadas con los ciclos productivos.
Canciones vinculadas con la siembra y recolección, con la ganadería, la artesanía, el lavadero… Salves, himnos, villancicos, canciones y juegos de corro y rueda, parrandas cortijeras, romances, música y danzas enlazadas con momentos históricos… Gracias al Festival de Música Tradicional de la Alpujarra los antiguos cantos, bailes y trovos han vuelto a renacer. Paralelamente al festival hubo, entre otras cosas, 30 expositores con lo más genuino que existe en la Alpujarra: jamones, chacinas, quesos, vinos, aceites repostería morisca, artesanía, oferta turística, libros…